Esta semana terminé un relato que empecé a mediados de verano para enviar a un concurso. Como las veces anteriores es excusa para una participación “testimonial”, porque le veo grandes fallos, porque el concurso no es nada del otro mundo, porque ni siquiera soy capaz de encontrarle un título y eso siempre me parece lo más fácil.
Hoy estuve rondando antigüedades y maldije no llevar la cámara una vez más. Había, entre muchas otras cosas, un par de proyectores de cine que a mi hermano le habrían encantado, uno de ellos de más de 400 euros y unas cámaras de fotos de las fuelle. No tan aparatosas como los proyectores pero igual de llamativas. Luego estuve pensando en qué hacer con la historia, decidí no reescribir nada, pensé en otra historia a medias mientras seguían saltando las canciones del reproductor del coche, vi las nubes pasar sin dejar caer gota y en Sevilla me aburrí mucho.
No queda nada para que septiembre acabe y siento que se ha fundido rápido. Sigo sin acostumbrarme a este ordenador y eso no deja de dispersarme un poco. Operan al perro el martes e intento no pensar demasiado en ello. Y he tenido tiempo de salir fuera y que me muerda los pies, -una de sus actividades favoritas-, de ver un par de películas y de sentarme aquí y admirar qué es estar conectado a todo y a nada a la vez.
Hoy estuve rondando antigüedades y maldije no llevar la cámara una vez más. Había, entre muchas otras cosas, un par de proyectores de cine que a mi hermano le habrían encantado, uno de ellos de más de 400 euros y unas cámaras de fotos de las fuelle. No tan aparatosas como los proyectores pero igual de llamativas. Luego estuve pensando en qué hacer con la historia, decidí no reescribir nada, pensé en otra historia a medias mientras seguían saltando las canciones del reproductor del coche, vi las nubes pasar sin dejar caer gota y en Sevilla me aburrí mucho.
No queda nada para que septiembre acabe y siento que se ha fundido rápido. Sigo sin acostumbrarme a este ordenador y eso no deja de dispersarme un poco. Operan al perro el martes e intento no pensar demasiado en ello. Y he tenido tiempo de salir fuera y que me muerda los pies, -una de sus actividades favoritas-, de ver un par de películas y de sentarme aquí y admirar qué es estar conectado a todo y a nada a la vez.
2 commentaires:
Puedes delegar en lo que se refiere al título. Terenci Moix solía hacerlo. Consultaba a sus amigos y elegía el que mejor le sonaba. Lo demás, bueno... Ten por seguro que no dormirás la noche del lunes al martes. Pero saldrá bien, verás.
Escribir, dijo Capote, consiste en atraer tus miedos para luego espantarlos. Y recuerda aquello de no hay papeles pequeños sino actores pequeños...
Gracias Alex, ya te contaré. Mi hermana leyó la historia y le gustó pero casi se está riendo todavía del título que se me ocurrió. Así que ya ves. Dice que no lo piense tanto.
Y es curioso que eso de "no hay papeles pequeños sino actores pequeños" me lo han recordado en los últimos días también.
Feliz semana.
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